1. Escribir hechos antes de conclusiones
Una mudanza, una empresa extranjera o un cliente en otro país no resume una situación fiscal. Prepara una cronología e identifica los países involucrados. Separa tu situación personal de la de tu actividad. Esta guía ayuda a preparar la consulta; no determina la residencia fiscal ni el impuesto debido.
2. Convertir dudas en preguntas
Además de preguntar «¿cómo pagar menos?», pregunta qué obligaciones existen, qué plazos verificar y qué documentos faltan. El compañero fiscal puede ordenar esa lista. No compartas contraseñas, números completos de cuenta ni identificadores fiscales: una descripción basta para preparar la reunión.
3. Verificar al profesional
El profesional debe conocer los países y el asunto concreto. Como ejemplo estadounidense, el IRS ofrece recursos para elegir un preparador fiscal y comprobar determinadas cualificaciones. No es una acreditación internacional. Solicita un alcance por escrito y conserva las respuestas junto con tus documentos.



