1. Definir el proyecto
Vivienda habitual, segunda residencia e inversión plantean preguntas distintas. Anota el uso, el horizonte y las restricciones prácticas. Separa lo imprescindible de las preferencias: una terraza bonita no resuelve una duda sobre la situación jurídica del inmueble. El coach puede ayudarte a ordenar los criterios antes de la visita.
2. Preguntar por el coste completo
El precio anunciado es solo una parte. Enumera los costes de compra, financiación, mantenimiento y gastos que debes confirmar localmente. Para hipotecas estadounidenses, el CFPB explica los costes de cierre. Los documentos y las normas cambian por país: utiliza el principio de comparación, no un formulario extranjero como norma local.
3. Mantener visibles las incertidumbres
Clasifica cada dato: documento recibido, declaración del vendedor o estimación propia. En un escenario de alquiler, separa renta esperada, gastos y periodos sin inquilino. Una tabla clara no convierte una hipótesis en certeza; facilita la pregunta que debes hacer al profesional local.



