1. Llegar tal como estás
No necesitas preparar un relato perfecto. Cuenta qué te ha ocupado la mente hoy, aunque parezca contradictorio. Puedes sentir orgullo por tu trabajo y agotamiento por su ritmo. El Alma está pensada para escuchar esos matices y hacer una pregunta cada vez, sin empujarte de inmediato hacia una solución.
2. Distinguir las áreas
El trabajo, el dinero, las relaciones y tu mundo interior pueden mezclarse. Identifica cuál te pide más energía ahora. Después describe un ejemplo reciente en lugar de una etiqueta como «todo va mal». Puedes saltarte una pregunta o dejar un tema para más tarde: el ritmo de la conversación debe seguir siendo tuyo.
3. Dejar una pregunta abierta
La primera conversación no necesita terminar con un gran plan. Una frase como «quiero entender por qué digo que sí a todo» basta. El resumen permite recuperar el hilo. Léelo y corrige lo que no te representa: una memoria útil debe respetar lo que querías decir.



